La importancia de un buen mantenimiento de la puerta del garaje

Puertas Merino - La importancia de un buen mantenimiento de tu puerta de garaje

La importancia de un buen mantenimiento de la puerta del garaje

El mantenimiento de la puerta del garaje, una tarea fundamental

Ya vivas en una vivienda unifamiliar o en una comunidad de vecinos, el buen mantenimiento de la puerta del garaje debe ser un asunto prioritario, tanto para evitar averías como para no sufrir accidentes.
La caldera, la instalación eléctrica, la calefacción, las cañerías y hasta las ventanas y persianas. Muchos son los aspectos de nuestras viviendas y oficinas que sometemos a revisiones periódicas con dos objetivos fundamentales: evitar averías y garantizarnos de que funcionan de forma óptima.

No ocurre lo mismo sin embargo con la puerta del garaje, que en ocasiones es la gran olvidada en las tareas de renovación y mantenimiento. De una buena puesta a punto y un correcto cuidado dependerá la vida útil de nuestra puerta de garaje y los problemas que podamos tener con ella.

Por qué hacer un buen mantenimiento de la puerta del garaje

Ya sea en oficinas, comunidades de vecinos o viviendas unifamiliares, la puerta del garaje acumula cada año horas de actividad. Eso afecta al buen estado de la puerta y puede causar varios problemas. Por una parte están los puramente técnicos: una puerta mal conservada puede funcionar de forma errónea, chirriar si no está bien engrasada, engancharse si no se han revisado los engranajes y mecanismos de subida y desplazamiento o incluso no accionarse si el sistema de mando a distancia se ha estropeado. Se estima que un buen mantenimiento evita hasta el 80% de estos problemas. Pero además hay otro aspecto importante que evitaremos con un buen mantenimiento: los accidentes, con puertas que se descuelgan o se cierran antes de tiempo.

Cuándo se revisan las puertas de garaje

El instalador de la puerta de vuestro garaje contará seguramente con servicios de mantenimiento periódico. La frecuencia de las visitas dependerá de la frecuencia de uso y del modelo que pongáis. Vuestro proveedor os confirmará las revisiones necesarias pero, de forma general se estima que en los garajes de comunidades de vecinos de uso estacional o aquellos que albergan menos de 5 vehículos, basta con una revisión anual. La cifra se reduce a una revisión cada seis meses en garajes con de 5 a 50 vehículos y cada cuatro meses si tiene más de media centena.
Mientras, en el caso de naves industriales deben revisarse cada 4-6 meses, mismos plazos para las puertas de garaje de zonas comerciales. En el caso de las puertas enrollables basta también con un mantenimiento anual.
Y aunque estas son las estimaciones más extendidas, huelga decir que deberás consultar con un profesional cualificado siempre que percibas cualquier problema en tu puerta.

Consejos generales para el mantenimiento de la puerta del garaje

El fabricante de cada modelo suele recomendar unos consejos generales para su mantenimiento diario encaminados sobre todo a protegerla de las inclemencias meteorológicas y el mal uso diario por parte de los usuarios. Estos se consideran los consejos básicos:

  1. Evita la suciedad. Además de hojas y basura en los aledaños de la puerta de tu garaje, esta puede acumular restos de grasa y polvo que la ensuciarán no sólo por fuera sino que podría poner en riesgo los mecanismos que mueven la puerta. Consulta con nosotros la conveniencia de limpiarla con agua a presión de forma periódica.
  2. Cuidado con la humedad. Las puertas de los garajes se enfrentan al calor excesivo y al frío extremo pero el agente meteorológico que más les afecta es el agua, que puede estropear los cuadros de control si estos no están bien aislados por la humedad. Para evitarlo, revisa con frecuencia todos los circuitos eléctricos vigilando que no haya grietas ni fisuras. Si las hay, puedes pedirnos asesoramiento por si puedes sellarlos con silicona o cómo actuar.
  3. La lubricación. La grasa líquida en spray aplicada cada dos meses es fundamental para mantener la puerta en perfecto estado (el clásico “3 en 1” también te servirá). Las zonas a engrasar son aquellas en que la puerta gira: los piñones, los rodillos y las ruedas. En el caso de puertas abatibles, conviene también dar un toque de lubricación en las bisagras, la cerradura y el pestillo si se acciona con llave tradicional. Aunque la recomendación general señala una lubricación cada 60 días, no dudes en aplicar más grasa siempre que oigas que tu puerta chirria o aprecies zonas oxidadas. Eso sí, nuestro mantenimiento se limitará a las zonas fácilmente accesibles, nunca desmontaremos el motor ni lo engrasaremos; esa es tarea de los profesionales técnicos.